El valor histórico

de un Ejército bicentenario

Por mayor Luis Gabriel Urrego

Oficial de Patrimonio Histórico y Cultual del Centro de Estudios Históricos del Ejército

El heroísmo de los soldados de Colombia les ha permitido trabajar por la defensa de la Nación durante más de 200 años de manera constante, basados en la lealtad, el principio que rige los valores nacionales de libertad y orden.

Este año conmemorativo del Bicentenario de la Campaña Libertadora representa una oportunidad para resaltar los valores que le han permitido al Ejército Nacional contribuir al desarrollo histórico de Colombia. Por su misión constitucional, la Institución debe defender la patria y velar por los intereses de los connacionales. Los soldados de Colombia no luchan por un concepto ambiguo de Nación: para el hombre de armas ese concepto está enmarcado en el espíritu militar, representado por sus tradiciones, su pasado histórico, sus valores democráticos y la herencia recibida de los que han luchado por un mejor mañana.

 

Ese principio espiritual le otorga una razón de ser a su presente. La materialización de esos sentimientos se configura en el concepto de patria, que no solo encierra un territorio, un escudo o una heroica bandera. Para el soldado colombiano la patria es el alma de la Nación, que se refleja en los hermosos paisajes de su territorio, el hogar de cada uno de nuestros héroes, que siguen teniendo la misión de seguir haciendo de Colombia una Nación grande y soberana.

 

El Ejército de la República se ha caracterizado por ser una institución que, bajo la trinidad protectora de fe, lealtad y heroísmo, ha logrado mantener el orden y la integridad de la Nación. La fe en la causa es esa fuerza interior que inspira a los integrantes del Ejército Nacional para lograr la victoria de manera irreprochable, es el ímpetu que ha estado presente en los momentos más aciagos, en los que el soldado ha sido el activo más valioso de nuestro país, que ha dado incluso su vida para defenderlo.

El heroísmo de los soldados de Colombia les ha permitido trabajar por la defensa de la Nación durante más de 200 años de manera constante, con base en la lealtad, el principio que rige los valores nacionales de libertad y orden. Los soldados se han constituido como la guardia de honor de la patria, desde las primeras campañas en los procesos emancipadores. Incluso, después de lograr la independencia de nuestra república, este glorioso Ejército Libertador marchó por diferentes campos de batalla en Suramérica, llevando ese sueño de libertad a otras naciones.

 

Las guerras civiles durante el siglo XIX fueron crueles y violentas, pero el Ejército permaneció firme, subordinado a la Constitución Nacional, en defensa del pueblo colombiano. Ese valor ha llevado a esta institución a luchar por la libertad alrededor del mundo, como lo hizo en la guerra de Corea en 1950, donde 4314 soldados colombianos marcharon en defensa de ese lejano país, realizando grandes proezas por el bien de su nación. Las tropas bicentenarias han cambiado de uniforme, son más numerosas, la tecnología se ha convertido en una  de sus herramientas más importantes, pero su arma más valiosa sigue siendo la misma que lo hizo enfrentarse a la inclemencia de Pisba, el más frío de los páramos, o a los complejos retos estratégicos de los conflictos del siglo XX.

 

Mientras Colombia siga teniendo a sus soldados a su guardia de honor, no existirá un solo instante en el que ellos no estén dispuestos a darlo todo, solo con el ánimo de que los colombianos tengan un mejor mañana y vean el futuro de su país con esperanza.