Tenemos los colombianos

un Ejército sublime

Por Iván Duque Márquez

Presidente de la República

Que el aniversario del Ejército sea la ocasión para que todos los colombianos rodeemos a nuestros soldados y reiteremos que hoy estamos más unidos que nunca para avanzar por Colombia, y demostrar una vez más que somos un país que no para de soñar, que no para de crecer, que no para de darlo todo.

Me satisface mucho tener este espacio en la Revista Ejército para unirme a otras voces que con razón honran y rinden un merecido homenaje a nuestros soldados, a los hombres y mujeres que hoy, luego de 200 años, nos siguen despertando gran orgullo por su pasado, por su presente y por lo que será su futuro.

 

Este año a los colombianos nos honra la gloria histórica de nuestro Ejército Nacional. Gracias a su labor, celebramos el Bicentenario de nuestra Independencia y el nacimiento pleno de nuestra identidad republicana como Nación; un momento único en nuestra patria grande, abnegada y decidida.

 

El Ejército de hace 200 años, del que hizo parte el general José María Córdova, que marchaba con el Libertador, no era superior en armamento, pero era un ejército superior en amor por la patria; dispuesto a dar la vida por ella; defensor del interés general, lleno de motivación y capaz de atravesar el clima inclemente de los páramos y enfrentar a quienes se sentían superiores, pero no tenían la fe en la causa que nos dio la libertad.

 

Esa impronta imborrable fue la que dejaron los padres de la patria a quienes han tenido el privilegio de ser parte de nuestro Ejército Nacional. Fervor, disciplina, mística, entrega y pundonor han sido la herencia perenne para ellos con el paso de la historia y, por eso, también es perenne el orgullo que sentimos los colombianos por su labor en favor del tricolor nacional.

 

En tan solo el primer año de nuestro Gobierno, hemos visto al Ejército Nacional trabajar con denuedo en el Plan Bicentenario —que ha sido su hoja de ruta—, y lograr importantes objetivos en su lucha contra quienes quieren arrebatarnos la fe y la esperanza. Los hemos visto defender las fronteras del país, acompañar la provisión de bienes públicos y ganarse el corazón de los ciudadanos.

 

Y todo ese valioso trabajo que han hecho no solo durante este año, sino desde años atrás, es lo que les ha valido el reconocimiento mundial como una Fuerza Militar con excelencia en formación, con excelencia operacional y con excelencia en la defensa de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

 

Dentro y fuera del país se les reconoce su valiente labor en el desminado humanitario y su capacidad de vincular la formación castrense con el humanismo, con la geopolítica y con el entendimiento de las circunstancias propias del entorno internacional.

Eso se evidencia, por ejemplo, en la decisión de cadetes de otros países de venir a formarse en el nuestro, y en el hecho de ser ya campeones de las competencias de Fuerzas Comando en diez de las quince versiones realizadas.

 

Hoy Colombia tiene grandes tareas para enfrentar las amenazas, pero sabemos que somos un país resiliente, que estamos a la altura para hacerlo, y que contamos con el mejor Ejército. Este año el Bicentenario nos debe reafirmar a los colombianos lo grandes que somos y podemos ser cuando trabajarnos con objetivos compartidos, y nos tiene que servir para que alcancemos una segunda libertad: liberarnos de la violencia.

 

A nuestros solados los necesitamos para volver a sentir que la seguridad es el mayor de los patrimonios para el ejercicio de las libertades, y que es fundamental para construir paz, legalidad, emprendimiento y equidad.

 

En estos momentos de historia es donde nos debemos llenar de esperanza y de optimismo en el presente y en el futuro.

 

Que el aniversario del Ejército sea la ocasión para que todos los colombianos rodeemos a nuestros soldados y reiteremos que hoy estamos más unidos que nunca para avanzar por Colombia, y demostrar una vez más que somos un país que no para de soñar, que no para de crecer, que no para de darlo todo.

 

Como Comandante del Ejército de Colombia puedo decir que no hay honor más grande, porque sé que es un Ejército que está en terreno, que lidera con humildad y firmeza, que nunca siente el cansancio y sigue teniendo fe en la causa.

 

Tenemos los colombianos a un Ejército sublime con hombres y mujeres que se levantan todas las mañanas y marchan con firmeza para darnos a los colombianos el brillo de la libertad y la tranquilidad en nuestros hogares.

 

¡Felicitaciones y larga vida a nuestro glorioso Ejército Nacional!