Un padre, un soldado y una misión de vida al servicio del Meta, Guaviare y Vaupés
En el marco del mes del padre, la Cuarta División del Ejército Nacional exalta la historia del sargento mayor de comando Rodrigo Guisao Castaño, un hombre que ha dedicado gran parte de su vida al servicio de la patria y a la protección de las comunidades de los departamentos de Meta, Guaviare y Vaupés, sin dejar de lado la responsabilidad más importante que tiene fuera del uniforme: ser padre.
Es padre de dos hijas, a quienes define como «su vida» y uno de los mayores regalos que Dios le ha concedido, encuentra en ellas la motivación para cumplir cada día con su misión. Desde el suroriente colombiano, donde miles de soldados trabajan para preservar la seguridad y la tranquilidad de la población, este suboficial representa a los padres militares que, pese a la distancia y las exigencias del servicio, mantienen intacto su compromiso con sus familias.
A lo largo de su carrera ha enfrentado experiencias que han marcado profundamente su vida. Entre ellas, recuerda como uno de los momentos más difíciles haber participado en la entrega de los cuerpos de compañeros de armas que ofrendaron su vida en cumplimiento del deber. Estas vivencias fortalecieron su convicción de servir con honor y le enseñaron el valor de principios como la honestidad, el respeto y el trabajo, valores que procura inculcar diariamente a sus hijas.
Uno de los recuerdos que guarda con mayor orgullo es haberlas acompañado al colegio vistiendo el uniforme militar, un símbolo de la unión entre su vocación de servicio y el amor por su familia. Mientras continúa trabajando por la seguridad de los habitantes del Meta, Guaviare y Vaupés, mantiene un mensaje permanente para ellas: que pronto regresará a casa con la satisfacción del deber cumplido.
En este mes dedicado a los padres, el sargento mayor de comando Rodrigo Guisao Castaño envía un mensaje especial a sus hijas y a las familias militares de Colombia: «Las amo profundamente y agradezco su apoyo incondicional. A las familias de nuestros héroes les digo que han escogido acompañar la mejor profesión del mundo. Servir a la patria es un honor que asumimos con gratitud y compromiso».
Su historia refleja la realidad de cientos de padres militares que, desde la Cuarta División, protegen a las comunidades del Meta, Guaviare y Vaupés, demostrando que el amor por la familia y el servicio a Colombia pueden ir de la mano.
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