Una segunda oportunidad para servir: la historia del soldado profesional Óscar Piedra
Actualizado: 30 de julio de 2026 a las 1:46 p. m.
Con ocho años de servicio en el Ejército Nacional, el soldado profesional Óscar Piedra ha aprendido que la verdadera fortaleza de un militar no solo se mide en el campo de operaciones, sino también en su capacidad para levantarse de la adversidad, seguir aprendiendo y poner el conocimiento al servicio de los demás.
Oriundo de Neiva, Huila, esposo de Luz Miriam y padre de Emily Sofía, de cuatro años, Óscar ha construido su carrera con disciplina, sacrificio y un profundo sentido de pertenencia por Colombia. Hoy cursa el Curso de Mantenimiento de Armamento, en la Escuela Logística del Ejército Nacional. Una oportunidad que recibió con orgullo y gratitud, convencido de que la educación es la herramienta más valiosa para crecer como militar y como ser humano.
Actualmente se prepara para asumir nuevas responsabilidades en el depósito de armamento del BASER 9, en Neiva, donde espera aplicar los conocimientos adquiridos y convertirse en multiplicador de ese aprendizaje para otros soldados.
Sin embargo, su historia va mucho más allá de la formación técnica. Óscar Piedra es uno de los sobrevivientes del vuelo Hércules 1016, una tragedia que marcó su vida para siempre y que le permitió comprender el verdadero valor de la preparación y el conocimiento. Tras sobrevivir al accidente, asegura que Dios le concedió una segunda oportunidad para seguir sirviendo y contar su historia.
En medio del caos y la incertidumbre, recurrió a los conocimientos adquiridos como socorrista militar, lancero y asalto aéreo para actuar con serenidad y auxiliar a varios de sus compañeros heridos. Gracias a esa formación logró participar en las labores de rescate, contribuyendo a salvar vidas, entre ellas la de una suboficial de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, quien fue la única mujer sobreviviente del siniestro.
Aquellos minutos marcaron un antes y un después. Comprendió que cada curso, cada entrenamiento y cada enseñanza recibida durante su carrera militar tenían un propósito que trascendía el cumplimiento del deber: estar preparado para actuar cuando otros más lo necesitan. Desde entonces, tiene la convicción de que el conocimiento no solo fortalece a un soldado, sino que también puede convertirse en la diferencia entre la vida y la muerte.