Mientras Colombia verá desfilar al soldado Moreno, cuatro niños recuerdan el día en que él les salvó la vida, tras activar una mina antipersonal - Publicaciones Ejército | Portal Oficial
Mientras Colombia verá desfilar al soldado Moreno, cuatro niños recuerdan el día en que él les salvó la vida, tras activar una mina antipersonal
Durante el desfile del 20 de Julio, pocos sabrán que marchará el soldado profesional Duberney Moreno Loaiza. Él sostuvo entre sus manos la vida de cuatro niños que resultaron gravemente heridos tras la explosión de una mina antipersonal mientras jugaban fútbol, en zona rural del municipio de Olaya Herrera, Nariño. Antes de desfilar frente al país, logró mantenerlos con vida hasta llegar al hospital.
Una llamada llegó y se dio la orden de preparar una evacuación aeromédica para cuatro niños víctimas de un artefacto explosivo. En cuestión de minutos revisó el equipo médico, verificó los insumos y abordó el helicóptero junto con la tripulación de un helicóptero HUEY II, con el objetivo de desarrollar una misión de Búsqueda y Rescate Aéreo como integrante de la Compañía con que cuenta el Batallón de Operaciones Especiales de Aviación (BAOEA). Cada segundo podía marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Cuando la aeronave aterrizó, los menores ya esperaban para ser extraídos. Aunque mantenían signos vitales, las heridas evidenciaban la violencia de la explosión. Apenas despegaron, el helicóptero dejó de ser un medio de transporte y se convirtió en una sala de emergencia. El soldado Moreno comenzó a limpiar heridas, controlar hemorragias, suministrar oxígeno y monitorear permanentemente los signos vitales mientras el vuelo avanzaba.
Atender pacientes en el aire nunca es sencillo. La altitud, el movimiento constante de la aeronave y la gravedad de las lesiones obligan a tomar decisiones rápidas y precisas. En aquella misión, además del reto médico, existía otro desafío: que eran esos cuatro niños, todos víctimas de un conflicto que nunca eligieron vivir. Cada procedimiento buscaba estabilizarlos para que pudieran llegar con vida al centro asistencial.
Hay imágenes que para el soldado Moreno permanecen intactas en la memoria. La que más lo marcó fue la de un niño con una esquirla incrustada en una de sus piernas. No era solo la gravedad de la lesión, era la certeza de que quienes estaban tendidos en las camillas apenas comenzaban a vivir. «Lo que más conmueve es que son menores de edad. Ellos no tienen nada que ver con el conflicto y aun así terminan siendo las víctimas».
Hace nueve años ingresó al Ejército Nacional sin imaginar que su misión estaría más cerca de un equipo de rescate como líder dentro de una compañía tan valiosa para la División de Aviación Asalto Aéreo. Desde entonces ha participado en más de 50 evacuaciones aeromédicas y ha contribuido a salvar la vida de más de un centenar de personas. Cada vuelo representa una nueva emergencia y una nueva oportunidad para aplicar el entrenamiento que recibió como rescatista militar.
El soldado profesional Duberney Moreno asegura que la mayor satisfacción de su carrera más allá de las estadísticas, está en saber que pudo ayudar a alguien cuando más lo necesitaba. Por eso, si hoy pudiera reencontrarse con esos cuatro niños y sus familias, no hablaría de la operación ni del riesgo que enfrentó. Les diría que mantengan la fortaleza, que la vida siempre ofrece una nueva oportunidad y que se siente agradecido por haber estado allí en el momento preciso.
Ahora tendrá la oportunidad de vestir el camuflado para marchar por las calles de Bogotá durante el desfile militar del 20 de Julio. Los colombianos verán a un soldado avanzar al mismo paso que cientos de sus compañeros. Lo que muchos no sabrán es que esas mismas manos que saludarán durante la ceremonia fueron las que, en el cielo, hicieron todo lo posible para que cuatro niños víctimas de una mina antipersonal pudieran seguir con vida.