Uniformes en el barro y sueños en pie: la esperanza de empezar de nuevo en Río Negrito
En medio del barro y la incertidumbre, los soldados del Batallón de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo N.º 4 se sumaron a las labores de recuperación.
Cuando bajó el nivel del agua, dejó un paisaje cubierto de lodo, madera rota y pérdidas difíciles de narrar, 310 aves murieron y el proyecto productivo Huevos Valientes, de veinte mujeres víctimas del conflicto armado, quedó gravemente afectado.
Para ellas no era solo un galpón, era la posibilidad de volver a empezar.
El proyecto avícola había nacido como una apuesta por la autonomía y la dignidad. Mujeres que un día fueron desplazadas de sus tierras decidieron unirse para construir una nueva oportunidad en el campo; cada ave representaba alimento, ingresos y la certeza de que el pasado no definiría su futuro.
Desde antes de la emergencia invernal, el Ejército Nacional, a través de su programa Fe en Colombia, ya acompañaba esta iniciativa durante el año 2025; con apoyo en el fortalecimiento de la infraestructura, jornadas de capacitación en producción avícola y organización comunitaria y la promoción del proyecto en mercados campesinos que facilitaron su comercialización directa, el proceso fue consolidando su estructura asociativa y fortaleciendo la autonomía económica de sus beneficiarias; por eso, cuando el agua arrasó con los galpones, la presencia institucional no tuvo que llegar, ya estaba allí para empezar de cero.
En medio del barro y la incertidumbre, los soldados del Batallón de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo N.º 4 se sumaron a las labores de recuperación. Con palas y herramientas comenzaron a remover escombros, limpiar galpones, retirar animales sepultados y abrir canales para drenar el terreno anegado; la escena era distinta, uniformes cubiertos de lodo trabajando hombro a hombro con la comunidad.
Un acompañamiento que marcó la diferencia
«Solo tengo palabras de agradecimiento. El Ejército Nacional siempre ha estado presente, trabajando de la mano con nosotras para sacar adelante este proyecto y demostrar que sí es posible superar las adversidades», afirmó una de las integrantes de la Asociación de Víctimas Unidas por el Futuro, Asovifu.
A través de la articulación con el programa Fe en Colombia, otras unidades militares y aliados del sector privado, la ayuda no se limitó a la emergencia inmediata; comenzaron a llegar materiales para la reconstrucción: cemento, ladrillos, gravilla y abono; se reforzaron los encerramientos, se profundizaron los canales para prevenir nuevas inundaciones y el terreno volvió a adecuarse para retomar la producción.
Gracias a esta misión, en Río Negrito poco a poco el silencio dejó de pesar; donde antes había lodo, comenzaron nuevamente las jornadas de trabajo. Las mujeres regresaron a los galpones con la convicción de que esta vez no estaban solas.
Y es que a través de su programa Fe en Colombia y el Batallón de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo N.º 4 se ha llevado presencia institucional a territorios donde la esperanza necesita ser cuidada con acciones que evidencian un trabajo cercano, continuo y articulado en favor del bienestar, la protección y las oportunidades para las familias de la Orinoquía.
En esta ocasión en Río Negrito, la reconstrucción no solo se midió en infraestructura recuperada o en nuevas aves que llegaron al proyecto, sino en la certeza de que, incluso cuando el agua arrasa con todo, la unión y el trabajo articulado pueden sostener lo más importante: la esperanza de empezar de nuevo.
La independencia también se construye desde la memoria